EL ARADO de Enrique Gabriel Navarro

«Nadie puede intuir, siquiera, la lucha interior, las dudas y malos ratos, las glorias y las penas que genera la gestación de una obra de arte»
Maria Blanchard

La Exposición que la Casa de la Cultura de Cartagena ha organizado con el cuadro «El arado» de Enrique Gabriel Navarro, acompañado de todos sus bocetos es, al menos, de un interés muy especial. En pocas ocasiones se tiene la oportunidad de conservar todas las ideas y los trabajos que dieron lugar a una obra final terminada. De hecho, sólo la muerte prematura de nuestro pintor, ha hecho que no destruyera, quizás, todos o algunos al menos, de de estos apuntes que hoy conservamos.

Por otro lado, mi relación de toda una vida con Enrique, da fe de que de ningún otro cuadro de los que pintó en su vida hizo tantos trabajos previos, ni tampoco realizó «reconstrucciones›› de la obra en pequeño formato para solucionar los problemas que le iba creando sobre la marcha el cuadro básico. Quizás nos ayude a comprender estas peculiaridades el momento y las circunstancias en las que ésta se genera.

El Arado - Enrique Gabriel Navarro

En el año 1.978 Enrique siente la necesidad de un cambio en la temática de su pintura. Ha hecho ya varias exposiciones del tema de flores en Madrid y Cartagena, y aunque estos cuadros siguen siendo muy bien aceptados por la crítica y el público, a él ya no le dan esas satisfacciones que le habían producido siempre.

Una noche, cenando en su casa, con Victoria y Fina, nuestras mujeres, me habló de esta cuestión. Yo había sido muy crítico con sus últimos trabajos y me confesó hallarse en un momento en el que sentía la necesidad de darle un me giro importante a toda su obra. Me habló de buscar el modo de darle forma en un cuadro, a su obra mural de la que siempre se sintió muy satisfecho, y me mostró un dibujo sobre un tema de pescadores, en el que un grupo de hombres tiraba de las redes. Hablamos de la idea tan bien representada del trabajo en equipo que aúna esfuerzos para un bien final. Es indudable de que aquel dibujo, que aún hoy conserva su viuda, arranca toda la idea del cuadro que nos ocupa.

En mi próxima visita a su casa muy pocos días después, ya vi en el caballete «el arado». Había cambiado la idea de los pescadores por la de los labradores. A nivel de composición lo tenía totalmente resuelto, pero encontraba grandes dificultades en los «detalles››: expresiones de los rostros, síntesis de las líneas exteriores, etc. y sobre todo, tenía un problema que era incomprensible para un «súper técnico» como era Enrique. El problema de color. Las gamas calientes y frías danzaban en su cerebro sin decidirse por cual elegir. En sucesivas visitas pude ver el fondo en grises calientes, en dorados amarillentos. Cansado de trabajar en el formato tan grande empezó a llevar el cuadro a los pequeños lienzos donde ensayó una y mil veces trasladando después sus experiencias a la obra básica.

Durante, al menos, tres meses, Enrique Gabriel Navarro luchó con este cuadro como no lo había visto nunca con otro en los veintitrés años que seguí su obra día a día. El pensaba que éste sería un «cuadro madre» como lo fue el primero que pintó de flores en el que trabajó más de dos años, y que hoy se conserva en el despacho del Director de zona de la Caja de Ahorros de Alicante y Murcia, aquí en Cartagena, pero la verdad es que el verano se interpuso entre esa idea y la realidad. Enrique se fue a Cabo de Palos, como cada verano a vivir su eterna experiencia repetida con los pescadores. Cuando volvió, traía ya varios cuadros de barcos y se sentía feliz con ellos. La mayor concatenación de estas obras con las de flores le hacían sentirse más seguro y le planteaban menos problemas. Lo que sucedió después ya es de todos conocido, cuando pintaba la exposición de barcos levantó temprano, muy temprano, el vuelo una noche maldita y desgraciada y Enrique se fue.

El Ayuntamiento ha tenido la gran idea de rescatar estas obras para el patrimonio municipal y debemos congratularnos de ello, porque hubiese sido una pena que se hubieran repartido aquí y allí lo que es un conjunto indivisible. Todos los cartageneros debemos sentirnos felices de poseer este capítulo de emociones, de dudas y alegrías, de experiencias, sentimientos que es la colección «El Arado» del gran pintor cartagenero Enrique Gabriel Navarro.

Enrique Nieto

(Texto del folleto de presentación de la exposición de la obra “El Arado con sus quince bocetos” en la Sala de la Casa Municipal de Cultura, celebrada en octubre de 1982)

Bocetos de El Arado - Enrique Gabriel Navarro (a)Bocetos de El Arado - Enrique Gabriel Navarro (b) Catálogo Exposición 1982

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